lunes, 2 de octubre de 2017

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Evangelio del dia Miercoles 04 de Octubre del 2017


Primera lectura
Lectura del libro de Nehemías 2,1-8

Era el mes de Nisán del año veinte del rey Artajerjes. Tenía el vino delante, y yo tomé la copa y se la serví. En su presencia no debía tener cara triste.
El rey me preguntó: «¿Qué te pasa, que tienes mala cara? Tú no estás enfermo, sino triste.»
Me llevé un susto, pero contesté al rey: «Viva su majestad eternamente. ¿Cómo no he de estar triste cuando la ciudad donde se hallan enterrados mis padres está en ruinas, y sus puertas consumidas por el fuego?»
El rey me dijo: «¿Qué es lo que pretendes?»
Me encomendé al Dios del cielo y respondí: «Si a su majestad le parece bien, y si está satisfecho de su siervo, déjeme ir a Judá a reconstruir la ciudad donde están enterrados mis padres.»
El rey y la reina, que estaba sentada a su lado, me preguntaron: «¿Cuánto durará tu viaje, y cuándo volverás?»
Al rey le pareció bien la fecha que le indiqué y me dejó ir.
Pero añadí: «Si a su majestad le parece bien, que me den cartas para los gobernadores de Transeufratina, a fin de que me faciliten el viaje hasta Judá. Y una carta dirigida a Asaf, superintendente de los bosques reales para que me suministren tablones para las puertas de la ciudadela de templo, para el muro de la ciudad y para la casa donde me instalaré.»
Gracias a Dios, el rey me lo concedió todo.


Salmo
Sal 136,1-2.3.4-5.6 R/. Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti

Junto a los canales de Babilonia
nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión;
en los sauces de sus orillas
colgábamos nuestras cítaras. R/.

Allí los que nos deportaron
nos invitaban a cantar;
nuestros opresores, a divertirlos:
«Cantadnos un cantar de Sión.» R/.

¡Cómo cantar un cántico del Señor
en tierra extranjera!
Si me olvido de ti, Jerusalén,
que se me paralice la mano derecha. R/.

Que se me pegue la lengua al paladar
si no me acuerdo de ti,
si no pongo a Jerusalén
en la cumbre de mis alegrías. R/.

Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Lucas 9,57-62

En aquel tiempo, mientras iban de camino Jesús y sus discípulos le dijo uno: «Te seguiré adonde vayas.»
Jesús le respondió: «Las zorras tienen madriguera, y los pájaros nido, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.»
A otro le dijo: «Sígueme.»
Él respondió: «Déjame primero ir a enterrar a mi padre.»
Le contestó: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios.»
Otro le dijo: «Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de mi familia.»
Jesús le contestó: «El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios.»

Reflexión del Evangelio de hoy
Déjame ir y reconstruiré la ciudad de mis padres

Nehemías tiene un rol, en principio, político-religioso, para derivar más tarde en el campo religioso, y en el texto de hoy se nos informa de un breve viaje que cursa a Jerusalén, quizá movido por las malas noticias que de allí recibe, noticias que causan en él una gran tristeza. Es un funcionario real en la corte persa que no disimula su desencanto al ver el destrozo de Jerusalén, para lo cual, y armado de valor, pide licencia real para reconstruir la ciudad. Petición que no mereció el inmediato favor del rey, por aquello de los temores de rebelión por fortificar las murallas. Es mucho lo que quiere Nehemías a Israel como para no sentirse afectado al contemplar tanta destrucción y miseria. Previa oración ante Yahvé, se presenta ante el rey con el propósito de que le permitiera ponerse a la difícil obra de la reconstrucción de la ciudad santa. Es la ciudad de sus padres en la que reposan los restos de sus antepasados. El rey Artajerjes accede y el texto interpreta que ha sido Dios el que ha movido el corazón del rey, y conseguido el placet real Nehemías inicia un difícil recorrido por los distintos gobernadores para acopiar recursos para reconstruir la ciudad de Dios.

El que echa mano al arado y mira atrás, no vale para el Reino

En el evangelio de Lucas adquiere relevancia el camino hacia Jerusalén –destino: la cruz y la gloria-. Camino de evidente riesgo que desembocará en la pasión, muerte y resurrección del Maestro y, por tanto, también en el inicio de la vida de la comunidad cristiana y desde donde partirá la predicación del Evangelio a la rosa de los vientos. El Evangelio subraya la decisión de Jesús de subir a Jerusalén, incluso en contra de la opinión de sus discípulos, a sabiendas que se encontrará con el rechazo que lo lleva a la muerte crucificada, así como a la glorificación. Por eso el texto explica en síntesis algunas cuestiones alusivas al seguimiento de Jesús, al camino que el discípulo debe recorrer. Y aunque se presagie la dureza del camino, Jesús alecciona a los suyos para que rehúyan la violencia y la intransigencia y se esfuercen de anunciar la salvación incluso a los que, de entrada, la rechazan. Este camino, la misión del evangelio, es imprescindible transitarlo con la mochila de la austeridad, con los ojos bien abiertos, sin incurrir en ingenuidades que nada tienen que ver con la bondad del seguidor (que la mies es poca y hay que caminar en medio de lobos). Seguir a Jesús es asumir la mística de la provisionalidad y la obligación de la transparencia. El Reino de Dios es lo prioritario y el absoluto de la misión, como lo es en el camino ascensional hacia Jerusalén. No se rechaza ni el afecto ni la ligación familiar, sino una invitación a integrar y jerarquizar todos los sentimientos en la visión que Jesús de Nazaret nos ofrece de una vida con sentido y esperanza.

Francisco de Asís, enamorado seguidor de Cristo pobre, bueno es que le tributemos el homenaje más necesario hoy: por su intercesión, que acertemos a cantar la excelencia de la naturaleza en su respeto, cuidado y fomento de la belleza creada en toda la hermana tierra.

¿Nos planteamos de verdad cual es la prioridad evangélica de la vida de la comunidad cristiana?

Fr. Jesús Duque O.P.
Convento de Santo Domingo de Scala-Coeli (Córdoba)

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Evangelio del dia Martes 3 de Octubre del 2017


Primera lectura
Lectura de la profecía de Zacarías 8,20-23:

Así dice el Señor de los Ejércitos: Todavía vendrán pueblos y habitantes de grandes ciudades, y los de una ciudad irán a otra diciendo: «Vayamos a implorar al Señor, a consultar al Señor de los Ejércitos. – Yo también voy contigo.» Y vendrán pueblos incontables y numerosas naciones a consultar al Señor de los Ejércitos en Jerusalén y a implorar su protección. Así dice el Señor de los Ejércitos: Aquel día diez hombres de cada lengua extranjera agarrarán a un judío por la orla del manto, diciendo: «Queremos ir con vosotros, pues hemos oído que Dios está con vosotros.»


Salmo
Sal 86,1-3.4-5.6-7 R/. Dios está con nosotros

Él la ha cimentado sobre el monte santo;
y el Señor prefiere las puertas de Sión
a todas las moradas de Jacob.
¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios! R/.

«Contaré a Egipto y a Babilonia entre mis fieles;
filisteos, tirios y etiópes han nacido allí.»
Se dirá de Sión: «Uno, por uno todos han nacido en ella;
el Altísimo en persona la ha fundado.» R/.

El Señor escribirá en el registro de los pueblos:
«Éste ha nacido allí.»
Y cantarán mientras danzan:
«Todas mis fuentes están en ti.» R/.

Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Lucas 9,51-56

Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante. De camino, entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén.
Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron: «Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?»
Él se volvió y les regañó y dijo: «No sabéis de que espíritu sois. Porque el Hijo del Hombre no ha venido a perder a los hombres, sino a salvarlos.»
Y se marcharon a otra aldea.

Reflexión del Evangelio de hoy
Queremos ir con vosotros, pues hemos oído que Dios está con vosotros
“Queremos ir con vosotros, pues hemos oído que Dios está con vosotros”. Una petición de lo más razonable que podamos encontrar. Uno de nuestros refranes dice. “El que a buen árbol se arrima buena sombra le cobija”. Sabemos que tiene una interpretación recta. El que se acerca a alguien bueno, honrado le ayudará a ser bueno, honrado, le ayudará a vivir la vida como “Dios manda”. Tiene otra interpretación no tan recta: El que se acerca alguien poderoso, rico en dinero e influencias, le puede ayudar con buenos medios o no tan buenos, a encontrar un buen trabajo, a escalar puestos en nuestra sociedad.

Entendemos lo que dice la primera lectura del profeta Zacarías, ya en el Antiguo Testamento. ¿Cómo no desear estar cerca de Dios, del Dios Omnipotente, Creador del cielo y tierra? Pero nosotros que vivimos en el Nuevo Testamento y, gracias a Jesús, conocemos más a fondo a Dios, el que nos quiere tanto que se nos ha adelanto a estar con nosotros, enviando a su propio Hijo a nuestra tierra para estar con nosotros y echarnos una mano, el que nos ama hasta el extremo, el que no busca más que nuestro bien, el que tiene mucho poder y lo emplea para amarnos, el que ha desgastado su vida en favor nuestro para indicarnos el camino que conduce a la felicidad y a la vida y vida abundante, el que cada día nos habla, nos ofrece su palabra, su cuerpo entregado y su sangre derramada, el que nos espera al final de nuestra vida para resucitarnos e invitarnos para siempre al banquete de su amor y regalarnos la felicidad total. Cómo no vamos a desear estar de Él y permanecer para siempre en la amistad con Jesús, el Hijo de Dios.   

El Hijo del hombre ha venido a salvar a los hombres
Jesús ha predicado su buena noticia en Galilea. Y como dice el texto “cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo”, es decir, el tiempo de su ascensión, se decide resueltamente a ir a Jerusalén, intuyendo que la predicación de su evangelio, y su fidelidad a todo lo predicado y vivido, le iba a llevar al rechazo de muchos de su pueblo, hasta el punto de que le iban a clavar en una cruz. Lo hace confiando plenamente en su Padre, “Padre sé que nunca me dejas solo”, que cumplirá su palabra, no le abandonará y le resucitará al tercer día. Su fidelidad al encargo de su Padre de predicar su buena  noticia le va a llevar hasta el final, pase lo que pase.

En esta fidelidad al mensaje que ha venido a enseñarnos, hay que interpretar lo sucedido en una aldea de Samaria, donde es rechazado. No va a mandar fuego sobre esa aldea, como le piden Santiago y Juan, porque no ha venido a este mundo a condenar, a abrasar, a perder a los hombres, sino a salvarlos…

Fray Manuel Santos Sánchez
Real Convento de Predicadores (Valencia)

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Evangelio del dia Lunes 2 de Octubre del 2017


Primera lectura
Lectura del libro del Éxodo 23, 20-23a

Así dice el Señor:
«Voy a enviarte un ángel por delante, para que te cuide en el camino y te lleve al lugar que he preparado. Respétalo y obedécelo. No te rebeles, porque lleva mi nombre y no perdonará tus rebeliones. Si lo obedeces fielmente y haces lo que yo digo, tus enemigos serán mis enemigos, y tus adversarios serán mis adversarios. Mi ángel irá por delante.»


Salmo
Sal 90, 1-2. 3-4. 5-6. 10-11 R. A sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos.

Tú que habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío,
Dios mío, confío en ti.» R.

.El te librará de la red del cazador,
de la peste funesta.
Te cubrirá con sus plumas,
bajo sus alas te refugiarás. R.

Su brazo es escudo y armadura.
No temerás el espanto nocturno,
ni la, flecha que vuela de día,
ni la peste que se desliza en las tinieblas,
ni la epidemia que devasta a mediodía. R.

No se te acercará la desgracia,
ni la plaga llegará hasta tu tienda,
porque a sus ángeles ha dado órdenes
para que te guarden en tus caminos. R.

Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Mateo 18, 1-5- 10

En aquel momento, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
-«¿Quién es el más importante en el reino de los cielos?»
Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo:
-«Os aseguro que, si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mi. Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial. »

Reflexión del Evangelio de hoy
Los importantes

Hoy Jesús va a impartir una clase de “formación permanente” a los discípulos; y lo va a hacer en un clima de comprensión y cercanía paternal. El momento encierra cierto dramatismo: están subiendo a Jerusalén y él les dice el motivo y razón de ser de ese viaje, decisivo, más que importante, para él; y, por él y por lo que allí va a suceder, para nosotros. Todos hubiéramos esperado que ellos estuvieran impresionados y, de tal forma entristecidos, que no supieran cómo reaccionar. Pues sucede lo inesperado: no sólo no se sienten afectados, sino que aprovechan la inercia del camino para, dejando de lado los problemas de Jesús, tratar de lo suyo y dilucidar posturas y puestos.

“Al llegar a Cafarnaún –dice el texto paralelo de Marcos- Jesús les pregunta: ¿De qué discutíais por el camino? Ellos, avergonzados, se callan, porque habían estado discutiendo quién era el más importante. Jesús les dice: El que quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos” .Y, por si no le habían entendido bien, como buen profesor les pone un ejemplo gráfico para facilitarles la labor: acerca a un niño y lo pone en medio para que todos tomen conciencia de lo que va a hacer y decir. “El que acoge a un niño como éste en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, acoge al que me ha enviado –dice Jesús-“. La lección fue clara; su intención al decirla, también.

Niños. Ángeles. Bondad
Jesús abraza a un niño, diciendo: “Si no os hacéis como un niño, no entraréis en el Reino de los cielos”. Los niños son transparentes; no saben ser calculadores; son confiados, aunque instintivamente saben en quién y en quién no deben confiar. Los niños son como ángeles, y hoy, con este soporte evangélico, celebramos “Los santos ángeles custodios”. Hablar de niños es lo mismo que hablar de ángeles, de bondad, de santidad. La diferencia está en que los ángeles son buenos por naturaleza; los niños, por “no haber mordido todavía la manzana”; y nosotros, los adultos, por sentirnos perdonados y con deseos de encontrarnos con Dios al atardecer de cada día, añorando y esperando tiempos mejores, y agradeciendo y dando gracias por los que se nos conceden.

Hoy, con niños y ángeles, es el día indicado, no tanto para hablar, cuanto para soñar y añorar la bondad, la santidad. Y ya sabéis, bueno, santo, sólo Dios. Por eso, es el día señalado para soñar con Dios. Yo sueño con el día en el que, los que no me conocen, sólo al ver mi vida y “milagros”, intuyan que algo, o bastante, tengo que ver con el Dios a quien llamo Padre, no mío, sino nuestro. Eso indicaría que la pasión y auténtica fijación de Dios por los humanos, los buenos y los no tan buenos, había hecho mella en mí, de forma que no sólo rezo el “Padre nuestro” sino lo hago realidad en una fraternidad universal de todos los hijos del Padre, Dios. En mí, sólo un sueño todavía. Pero, quizá esa sea la bondad, la de Dios, la de los ángeles, la de los niños y la que, participada, se nos va pegando a medida que nos vamos acercando a la Bondad, con mayúscula.

¿De qué hablamos y discutimos nosotros cuando no pensamos en Jesús caminando a nuestro lado?
¿Me dice algo escuchar decir de mí o de otros: “es un ángel”; “fue un ángel para mí”; “lleva una vida angelical”?

Fray Hermelindo Fernández Rodríguez
La Virgen del Camino

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jueves, 28 de septiembre de 2017

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Evangelio del dia Domingo 1 de Octubre del 2017


Primera lectura
Lectura de la profecía de Ezequiel 18, 25-28

Así dice el Señor:
«Comentáis: “No es justo el proceder del Señor.”
Escuchad, casa de Israel: ¿es injusto mi proceder?, ¿o no es vuestro proceder el que es injusto?
Cuando el justo se aparta de su justicia, comete la maldad y muere, muere por la maldad que cometió.
Y cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo y practica el derecho y la justicia, él mismo salva su vida. Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá.»


Salmo
Sal 24, 4bc-5. 6-7. 8-9 R. Recuerda, Señor, que tu misericordia es eterna.

Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador,
y todo el día te estoy esperando. R.

Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas,
no te acuerdes de los pecados ni de las maldades de mi juventud;
acuérdate de mi con misericordia, por tu bondad, Señor. R.

El Señor es bueno y es recto, y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes. R.

Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 2, 1-11
Hermanos:

Si queréis darme el consuelo de Cristo y aliviarme con vuestro amor, si nos une el mismo Espíritu y tenéis entrañas compasivas, dadme esta gran alegría: manteneos unánimes y concordes con un mismo amor y un mismo sentir.
No obréis por rivalidad ni por ostentación, dejaos guiar por la humildad y considerad siempre superiores a los demás. No os encerréis en vuestros intereses, sino buscad todos el interés de los demás.
Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús.
Él a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios;
al contrario, se despojó de su rango
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.
Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajó hasta someterse incluso a la muerte,
y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»;
de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo,
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Mateo 21, 28-32

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
- «¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: "Hijo, ve hoy a trabajar en la viña." Él le contestó: "No quiero." Pero después recapacitó y fue.
Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: "Voy, Señor." Pero no fue.
¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?»
Contestaron: «El primero. »
Jesús les dijo:
- «Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia, y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no recapacitasteis ni le creísteis.»

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Evangelio del dia Sabado 30 de Septiembre del 2017


Primera lectura
Lectura de la profecía de Zacarías 2,5-9.14-15ª.

Alcé la vista y vi a un hombre con un cordel de medir. Pregunté: «¿Adónde vas?»
Me contestó: «A medir Jerusalén, para comprobar su anchura y longitud.»
Entonces se adelantó el ángel que hablaba conmigo, y otro ángel le salió al encuentro, diciéndole: «Corre a decirle a aquel muchacho: "Por la multitud de hombres y ganado que habrá, Jerusalén será ciudad abierta; yo la rodearé como muralla de fuego y mi gloria estará en medio de ella –oráculo del Señor–."»
«Alégrate y goza, hija de Sión, que yo vengo a habitar dentro de ti –oráculo del Señor–. Aquel día se unirán al Señor muchos pueblos, y serán pueblo mío, y habitaré en medio de ti.»


Salmo
Jr 31,10.11-12ab.13 R/. El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño

Escuchad, pueblos, la palabra del Señor,
anunciadla en las islas remotas:
«El que dispersó a Israel lo reunirá,
lo guardará como un pastor a su rebaño.» R/.

«Porque el Señor redimió a Jacob,
lo rescató de una mano más fuerte.»
Vendrán con aclamaciones a la altura de Sión,
afluirán hacia los bienes del Señor. R/.

Entonces se alegrará la doncella en la danza,
gozarán los jóvenes y los viejos;
convertiré su tristeza en gozo,
los alegraré y aliviaré sus penas. R/.

Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Lucas 9,43b-45

En aquel tiempo, entre la admiración general por lo que hacía, Jesús dijo a sus discípulos: «Meteos bien esto en la cabeza: al Hijo del hombre lo van a entregar en manos de los hombres.»
Pero ellos no entendían este lenguaje; les resultaba tan oscuro que no cogían el sentido. Y les daba miedo preguntarle sobre el asunto.

Reflexión del Evangelio de hoy
Jerusalén será ciudad abierta

Escuchamos hoy un texto cargado de simbología. Unos versículos elegidos del capítulo 2 del profeta Zacarías que causan una cierta extrañeza, porque a primera vista resulta complicado establecer la relación entre sus elementos: un hombre con un cordel de medir, que preguntado sobre la tarea que va a realizar responde, nada más y nada menos, que va a comprobar la longitud y la anchura de Jerusalén. ¿Qué puede haber detrás de esta misión imposible? La experiencia de un pueblo que, volviendo del exilio, desea “recobrar” su ciudad por excelencia, aquella en la que el Señor habitaba, pero que aún se encuentra en ruinas y sin templo. La nostalgia de una Jerusalén “fuerte” que les ayude a reconstruirse, también, como pueblo de Dios.

A partir de ahí una palabra que llega de parte del Señor cambia totalmente la perspectiva. No se trata de hacer una ciudad fuerte, segura, rodeada de murallas y baluartes. El futuro de Jerusalén no está en la cerrazón que nos permite sentirnos seguros por las defensas externas. Su futuro es algo mucho más atrayente, aunque parezca complicado: una ciudad abierta a la que acudirán muchos pueblos que serán también pueblo del Señor. Él va a ser muralla que la rodee y presencia que habitará en medio de todos.

Una invitación a la universalidad, a la apertura, a la aceptación de los otros diferentes… que según la Palabra que hoy escuchamos ha de ser motivo de alegría, de fiesta, porque ahí es donde el Señor habita en medio de nosotros.

Pedimos al Señor que nos conceda la gracia de hacer de nuestros pequeños entornos “ciudades abiertas”. Y podemos tener presente en nuestra oración a la Jerusalén terrestre, que aún está muy lejos de hacer realidad el anuncio del profeta.

No entendían el lenguaje y les daba miedo preguntar
La palabra y los gestos de Jesús habían levantado una ola de admiración creciente hacia él en medio del pueblo sencillo. Los discípulos participaban de cerca del entusiasmo que despertaba. Y era inevitable que se hicieran ilusiones respecto al futuro de Jesús, y como consecuencia de ello a su propio futuro.

Sin embargo, los textos evangélicos van insertando “cuñas” muy frecuentes en las que queda de manifiesto que su persona resultaba preocupante y peligrosa para los que ostentaban la autoridad. Tanto que, desde los primeros compases de su actividad se hace presente la decisión de “deshacerse de él”. Jesús es muy consciente de ello. Y también de que la amenaza externa no va a cambiar su fidelidad al proyecto del Padre, su decisión inquebrantable de mostrarnos el significado del Reino de Dios. Y con el paso del tiempo, su firmeza conduce al enfrentamiento que termina con la entrega de la vida.

Por eso, y precisamente en medio de esa admiración que despertaba, Jesús insiste con sus discípulos tratando de que entiendan lo que ha de acontecer, que no es precisamente el éxito que esperan, sino el fracaso más insospechado. Pero sus discípulos (aquellos de entonces y ¿quizá los de ahora?) no estaban en condiciones de poder asimilar que el sufrimiento y la muerte injustos pudieran formar parte de la trayectoria de Jesús. Y el discípulo no es más que su maestro…

Vislumbrarlo nos produce miedo, también a nosotros, que nos “apuntamos” sin esfuerzo a la tendencia dominante en nuestra sociedad (no tanto en otras) de que el objetivo de la vida es el bienestar. Cuando miramos a Jesús, tal vez pudiéramos decir que el bienestar es el resultado de un proceso de libertad en el cual uno va poniendo en juego la propia vida, como lo hizo Él, con riesgo de perderla.

Hna. Gotzone Mezo Aranzibia O.P.
Congregación Romana de Santo Domingo 

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Evangelio del dia Viernes 29 de Septiembre del 2017


Primera lectura
Lectura de la profecía de Ageo 2,1b-10

El año segundo del reinado de Darlo, el día veintiuno del séptimo mes, vino la palabra del Señor por medio del profeta Ageo: «Di a Zorobabel, hijo de Salatiel, gobernador de Judea, y a Josué, hijo de Josadak, sumo sacerdote, y al resto del pueblo: "¿Quién entre vosotros vive todavía, de los que vieron este templo en su esplendor primitivo? ¿Y qué veis vosotros ahora? ¿No es como si no existiese ante vuestros ojos? ¡Ánimo!, Zorobabel –oráculo del Señor–, ¡Ánimo!, Josué, hijo de Josadak, sumo sacerdote; ¡Ánimo!, pueblo entero –oráculo del Señor–, a la obra, que yo estoy con vosotros –oráculo del Señor de los ejércitos–. La palabra pactada con vosotros cuando salíais de Egipto, y mi espíritu habitan con vosotros: no temáis. Asi dice el Señor de los ejércitos: Todavía un poco más, y agitaré cielo y tierra, mar y continentes. Pondré en movimiento los pueblos; vendrán las riquezas de todo el mundo, y llenaré de gloria este templo –dice el Señor de los ejércitos–. Mía es la plata y mío es el oro –dice el Señor de los ejércitos–. La gloria de este segundo templo será mayor que la del primero –dice el Señor de los ejércitos–; y en este sitio daré la paz –oráculo del Señor de los ejércitos.–"»


Salmo
Sal 42,1.2.3.4 R/. Espera en Dios, que volverás a alabarlo: «Salud de mi rostro, Dios mío»

Hazme justicia, oh Dios,
defiende mi causa contra gente sin piedad,
sálvame del hombre traidor y malvado. R/.

Tú eres mi Dios y protector,
¿por qué me rechazas?,
¿por qué voy andando sombrío,
hostigado por mi enemigo? R/.

Envía tu luz y tu verdad:
que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta tu morada. R/.

Que yo me acerque al altar de Dios,
al Dios de mi alegría;
que te dé gracias al son de la citara,
Dios, Dios mío. R/.

Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Lucas 9,18-22

Una vez que Jesús estaba orando solo, en presencia de sus discípulos, les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?»
Ellos contestaron: «Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.»
Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»
Pedro tomó la palabra y dijo: «El Mesías de Dios.»
Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie.
Y añadió: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día.»

Reflexión del Evangelio de hoy

Las lecturas de hoy son del género apocalíptico, que es la trascripción de un término griego que significa revelación; estos libros apocalípticos son escritos por profetas que escuchan las revelaciones divinas y las transmiten. El libro del Profeta Daniel presenta los relatos en tercera persona y la primera visión (capítulo 7) está encuadrada entre una introducción y una conclusión; la finalidad de este libro es sostener la fe y la esperanza de los perseguidos. El libro del Apocalipsis recibe revelaciones en forma de visiones que el autor consigna en este libro.

La Biblia de Jerusalén nos dice que “el salmo 137 evoca el recuerdo de la caída de Jerusalén el año 587 y el destierro de Babilonia”. El salmista rebosa de alegría por la misericordia del Señor, por su amor y por su verdad, añadiendo que está lleno de alegría porque la promesa del Señor supera a su fama; si Dios es misericordioso, todo Él es misericordia; lo que se diga de Él es poco ya que todo “supera su fama”.

La conversión de la mirada

En este primer capítulo del Evangelio de Juan se narran las llamadas a los primeros discípulos (v. 35-45) y juega un papel importante la mirada: Jesús se fija en Juan el Bautista y dos de sus discípulos, que al verlo, le siguen y les dice “venid y lo veréis”; Jesús fija su mirada en Simón para darle un nombre nuevo; y por último Felipe le dice a Natanael “ven y lo verás”

A partir de los versículos que nos ocupan, Jesús se fija en Natanael (v. 47) que ha quedado impresionado por sus orígenes, despreciando todo lo que viene de Nazaret; pero a Jesús no le incomoda su franqueza, lo mira y leyendo el interior de su corazón, le dice que le conoce. Natanael ha pasado de una mirada simplemente humana cargada de perjuicios y centrada en la humanidad de Jesús, a una mirada de fe que va más allá de las apariencias sumergiéndose en las realidades profundas de la persona de Jesús. Finalmente el texto sentencia: “has de ver cosas mayores” y para Natanael se ha abierto el cielo.

Que el Señor nos conceda mirar con el corazón a las personas y ver en ellas “hermanos y hermanas”. Como nos dice Antoine de Saint Exupery en su obra “El Principito”: “se puede ver bien con el corazón; lo esencial es invisible a los ojos”

De manera conjunta se celebra a estos tres Ángeles, muy venerados en la Tradición de la Iglesia. Son Arcángeles con nombre propio, recibido por su misión y para que nosotros conozcamos para qué son enviados. Ellos son “poderosos ejecutores” de las órdenes del Señor (Cfr. Antífona de entrada en el día de la Fiesta). Nosotros sabemos que nuestra vida está siempre protegida en la tierra por aquellos que asisten a Dios continuamente en el Cielo (Cfr. Oración colecta del día).

Nos dice el Papa San Gregorio Magno en uno de sus escritos (homilía 34, 8-9, sobre los Evangelios) que “los Ángeles transmiten mensajes de menor importancia mientras que los que anuncian cosas de gran trascendencia se llaman Arcángeles”. Y nos explica que “Miguel significa: Quien cómo Dios, Gabriel: Fortaleza de Dios y Rafael: Medicina de Dios” (Liturgia de las Horas, Volumen IV, página 1219-1220)

Ofrezcamos al Señor nuestro sacrificio de alabanza para que llevado a su presencia por manos de los ángeles, lo reciba con bondad (Cfr. Oración sobre las Ofrendas del día de la Fiesta). Reza una de las oraciones de este día: “Demos gracias a Dios de todo corazón delante de los ángeles”.

Monjas Dominicas Contemplativas
Monasterio Stma. Trinidad y Sta. Lucía (Orihuela)

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Evangelio del dia Jueves 28 de Septiembre del 2017


Primera lectura
Comienzo de la profecía de Ageo 1, 1-8

El año segundo del rey Darío, el mes sexto, el día primero, vino la palabra del Señor, por medio del profeta Ageo, a Zorobabel, hijo de Salatiel, gobernador de Judea, y a Josué, hijo de Josadak, sumo sacerdote: «Así dice el Señor de los ejércitos: Este pueblo anda diciendo: "Todavía no es tiempo de reconstruir el templo."»
La palabra del Señor vino por medio del profeta Ageo: «¿De modo que es tiempo de vivir en casas revestidas de madera, mientras el templo está en ruinas? Pues ahora –dice el Señor de los ejércitos– meditad vuestra situación: sembrasteis mucho, y cosechasteis poco, comisteis sin saciaros, bebisteis sin apagar la sed, os vestisteis sin abrigaros, y el que trabaja a sueldo recibe la paga en bolsa rota. Así dice el Señor: Meditad en vuestra situación: subid al monte, traed maderos, construid el templo, para que pueda complacerme y mostrar mi gloria –dice el Señor–.»


Salmo
Sal 149,1-2.3-4.5-6a.9b R/. El Señor ama a su pueblo

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey. R/.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes. R/.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca;
es un honor para todos sus fieles. R/.

Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Lucas 9, 7-9

En aquel tiempo, el virrey Herodes se enteró de lo que pasaba y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado, otros que había aparecido Elías, y otros que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.
Herodes se decía: «A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es éste de quien oigo semejantes cosas?»
Y tenía ganas de ver a Jesús.

Reflexión del Evangelio de hoy
Primero construid mi templo… después construid vuestras casas

El profeta Ageo es enviado a anunciar al pueblo la importancia de que pongamos a Dios por encima de todas las cosas. “Primero construid mi templo… después construid vuestras casas”, podíamos resumir el texto.

No hay vida perfecta sin que Dios esté presente, sin que Dios sea el centro. Dios es el que da sentido a nuestras vidas, y solo desde Dios nuestras acciones tienen sentido, dan fruto, y fruto bueno.

Además, nosotros somos templo de Dios, Dios habita en nosotros, por lo que nosotros debemos cuidar este templo personal, por medio de la oración, la reflexión personal, la palabra de Dios, los sacramentos… así, construyendo nuestra “casa”, construimos su “templo” para que Dios pueda habitar en nosotros.

¿Quién es este de quien oigo semejantes cosas?

El evangelio de hoy nos plantea una situación importante y habitual: la búsqueda del conocimiento de Jesús. Jesús es un personaje que llama la atención, que no pasa desapercibido y que sus acciones invitan a buscarlo, a saber más de Él. Pero este conocimiento no puede ser un conocimiento meramente de su persona, sino más bien, el conocimiento de Jesús es mucho más profundo.

Buscar a Jesús no es conocer su vida, saber qué ha hecho, qué ha dicho… Buscar a Jesús, encontrar a Jesús, es cambiar de vida, porque él nos transforma. Encontrar a Jesús es amar al prójimo, hacer vida en cada uno de nosotros la palabra de Dios, las palabras de Jesús.

La búsqueda de Jesús, el encuentro con Jesús, se debe dar a través de la oración. Esos momentos de intimidad con Dios nos ayudan a conocerlo, nos ayudan a identificarnos con su palabra, con su misión… Y como veíamos en la primera lectura, no podemos llegar al verdadero conocimiento de Jesús si previamente no preparamos nuestra “celda interior”, como diría Santa Catalina de Siena.

¿Cómo preparo mi “celda interior” para recibir la Palabra de Dios?

Dña. Rosa María García O.P. y D. José Llópez O.P.
Fraternidad Laical de Santo Domingo de Torrent, Valencia.

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